miércoles, 3 de marzo de 2010

Untitled

Gracias a ti,
otra vez su vuelo levantará
y volará hacia
las estrellas y las besará,
abrazará el mar, nadará en él
hasta perderse
y no sentir más...

La acogerán
y ella también
porque su única compañía
serán ellas y su espíritu.

No volverás a mi
y yo no volveré a ti
porque yo,

como el
ave fénix
he de renacer de las cenizas
y de las cenizas
he de volver al papel
para así rescribir la historia.

Historia que habla
de la vida
de aquella mujer,
a la cual robaste su corazón
y junto con ella
su deseo de volar más alto cada vez...

Aquella que de tus labios
bebió la dulce miel
de tus embriagadoras palabras.

Aquella a la que las espinas
de las rosas que,
algún día le regalaste,
hirieron y espinaron
sus delicados dedos
e hicieron sangrar su noble corazón...

Pero hoy, han de cerrarse esas heridas
en sus dedos
y hoy ha de parar
de sangrar su noble corazón.

Aquella que lloró
porque un día,
decidiste enjaularla
y mantenerla cautiva
del mundo que ella más amó!

Aquella que hoy se libera
y alza su grito de alivio al cielo
y dice:
¡"viva la libertad, viva mi vida!"

Aquella que otra vez
extiende sus alas
hacia el cielo
y vuela hasta el anochecer
de sus pupilas.

Y encuentra su gran amor:
el cielo.

Acogida por las estrellas,
vuelve a sonreir
y vuelve a brillar
hasta ser la luz
que ilumina su propia alma.

Gracias a ti
hoy puedo volar: sola
sin nadie,
sin ataduras,
sin prejuicios,
sin miedo...

Hasta lo mas infinito y oscuro,
hasta lo mas recondito y extraño.

Porque hoy,
sí hoy,
recobraré lo que más he amado:
mi libertad, mi arte.

Porque hoy,
gracias a ti,
puedo plasmar mis letras
en este papel,
en estas hojas,
en este libro.

Plasmar la historia
de la vida de aquella bella mujer,
que abrió sus alas
y pudo volar hacia el infinito cielo estrellado.

Aquella bella mujer
que pudo romper sus cadenas
y pudo salir, de la que alguna vez fue su prisión
y ahora vive,
y vive libre.

Para saborear cada instante
y explorar todo aquello que quiera,
esa que se sobrepuso
a todo aquello que se lo impedía.

Aquella, que soy yo.

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